Me gusta la música y siempre que puedo intento aumentar el numero de instrumentos musicales que se tocar, especialmente los de cuerda. Así, que en cuanto pude, me hice con un instrumento muy poco habitual en España, un banjo.
Estuve documentándome sobre este instrumento musical tan curioso y peculiar. Leí que hay 3 tipos de banjo, los de 4, 5 y 6 cuerdas. Los de 4 cuerdas los deseché inmediatamente porque no son el 'típico' banjo de las películas del western. Los de 6 cuerdas tienen la misma afinación que una guitarra, y como ya tengo alguna que otra, también lo deseche. Me enamoré de los de 5 cuerdas, por eliminación y porque la quinta cuerda le da un toque muy singular.
Así que una vez aprendido varios acordes toca guardarlo y mantenerlo en el mejor estado posible para poder presumir de instrumento. Busque información y todo lo que encontré estaba en inglés, así que encontré un articulo de Wayne Rogers y lo he traducido y he adaptado para mantener mi banjo lo más cuidado posible.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que debido a la naturaleza de la madera y que esta sujeta a los cambios de temperatura y la tensión de la cuerda, hay que ajustarlo periódicamente para tener el mejor resultado del banjo. El ajuste periódico incluye la colocación correctamente del puente, ajuste del alma, comprobación de las piezas sueltas, pulimentado de trastes,... La periodicidad va en función del tiempo que estés tocando y el desgaste que tengas. Habrá personas que deben hacerlo anualmente, y otras que en 10 años no lo hayan hecho nunca.
No me voy a entretener con este tipo de mantenimiento porque es recomendable que lo haga un luthier para tener la tranquilidad que está en buenas manos
. Lo que voy a contar es el mantenimiento del día a día.
Después de Tocar
Limpiar el instrumento y limpiar el metal y la madera con un paño que no suelte pelusas. No olvides poner especial atención en el mástil y a los trastes que acumulan sudor de las manos y hace que las cuerdas se oxiden antes y que apaguen el sonido.
4 o 6 veces al año
Cambia las cuerdas y comprueba el hueso para que no este muy gastado, puede producir vibraciones en la cuerda y una mala afinación.
Pulir los trastes quitándole los restos de sudor que puedan existir y aplicar aceite de limón al mástil.
Anualmente
Periódicamente enviarlo al luthier para que lo revise y lo repase.
Con estos consejos, conseguirás tener tu banjo como recién comprado.